Escrito por:  Roberta Cristina Caballero Iglesia

Nos han enseñado que las mujeres son frágiles. Sin embargo eso no quiere decir que podemos hacer lo que queramos con ella. Pero esto no lo entienden muchas personas, por lo que al ver un negocio dirigido por una de ellas:
La subestiman.
No quieren respetar la autoridad y el liderazgo.
Esto es preocupante no porque un empleado no se sujete a tu autoridad. Sino porque tu misma te creas que eres débil. Si no tienes carácter y te crees débil, los empleados, socios, equipo de trabajo van a querer hacer lo que les plazca.
Ahora si tienes carácter, aunque ellos quieran hacer lo que deseas ¡No podrán! pues tomarás manos en el asunto, que pueden ser llamar la atención hasta amonestar e incluso despedir.

Por más pequeño que sea tu negocio debes considerarlo un gran emprendimiento. Aunque a los ojos de otras personas sea una pequeña fuente de ingreso, un hobby… tu debes tener una mentalidad por encima de todo eso.
Debes pensar en grande, tener visión, ver más allá de lo que tienes en la actualidad. ¡Tienes que pensar y trabajar para crecer!

Tu puedes

aprende

Emprende en familia ¡Si te apoyan debes aprovechar!
Tu familia no tiene porque estar apartada de tu emprendimiento. Así que busca la forma de que ayuden así sean en tareas mínimas, es cuestión de plantear la propuesta y ver como reaccionan.
Así pueden turnarse y mientras algunos están trabajando en el negocio, otros pueden encargarse del hogar ¡Genial!